El exjugador del Olimpia tiene un nuevo reto, ahora en la política. Quiere ser diputado y pide el voto de todos

San Pedro Sula, Cortés.

Metía la pata con ganas y no daba balón perdido. Llevaba el número 16 en su espalda… Si, hablamos del famoso José Gregorio «Goyo» Serrano, exjugador del Olimpia, equipo con el que ganó siete títulos. Además, sin ser delantero, marcó siete goles en Liga Nacional.

Ahora resurge como un viejo león, pero no de las canchas, sino que su reto está en el mundo de la política, donde espera cosechar nuevos triunfos. «Siempre fui apolítico, pero al ver la situación del país y por recomendación del público deseo convertirme en diputado por el departamento de Cortés. Ocupando este cargo podré ayudar a mi comunidad».

Vea además: Ronaldinho llegó a Costa Rica para presentar su espectáculo

De la mano de su nueva «entrenadora» Marlene Alvarenga, Serrano forma parte de las filas del Partido Anticorrupción y ocupa la casilla 163 como diputado propietario. Debutó en Liga Nacional el 14 de septiembre de 1991 contra Marathón, en San Pedro Sula.

Por cierto, inició su andadura en el fútbol hondureño con un triunfo 3-0 ante los verdolagas. En el 2004 se retiró tras jugar contra el Honduras Sazburg de El Progreso, Yoro. En ese partido recibió una fuerte entrada de Wilmer Ramos, que le provocó una lesión de ligamentos en su rodilla, que lo marginó de las canchas.

Le interesa también: Óscar Salas grita el primer gol del Apertura

La lesión le rompió la ilusión a «Goyo», pero parece que ha vuelto a su vida, ya que el próximo 26 de noviembre jugará el partido más importante de su nueva carrera. Mismo que deberá ganar para sumar puntos y poder ocupar una silla en el Congreso Nacional.

En la actualidad, el exfutbolista se dedica a la construcción. Se crió en el populoso barrio Barandillas de San Pedro Sula, pero paradójicamente jugó con Olimpia, consolidándose como un líbero y volante de contención. Ahora el Congreso Nacional lo espera, no para meter pata, sino para meter mente. Suerte para «Goyo» Serrano en el mundo de la política.